400 gramos de insatisfacción o avería y redención como diría Quique González, en un mes que de frío se vuelve tonto. Como tú. Como yo en el fondo. Un cielo gris que sabe a abrazo, a café calentito, a peli en casa, a ellas. Una lluvia repentina que además de mojar cristales apaga el humo de los cigarros que en contadas noches bailaron junto a mí, donde mordía la vida para pararla y no se detenia, donde lloraba de rabia.. Que hablo de abrazos que saben a gloria, a viajes de nueve horas por los que solías morir y a besos a medias. A despedidas, a largas distancias, a Barcelona. Que yo sé que eramos jóvenes arrogantes y que le dimos miles de datos a la chica de la lavandería, pero al menos sabía lo que quería. Cuando los días grises llaman a recuerdos oxidados, blindados y por mucho que quieras no olvidados. Cuando la tormenta no deja paso a la calma; donde los viernes pasaron a llamarse...
...avería y redención.


