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29/11/11

Un tren que descarrila y un día tonto.


Te decides a elegir qué está bien y qué está mal. Piensas que el tren que has dejado escapar al final no va a descarrilar como tú te pensabas y que igual deberías a ver cogido ese, aferrarte a un clavo ardiendo y quemarte, que igual ya no pasan más trenes y la estación más próxima se pierde entre sus huesos y mi cintura, entre sus tonterías de niño de cuatro años y mis risas. Aguantar, que solo son cuatro años, cuatro primaveras y dos adolescencias maduras, un invierno tardío y solitario que se escapa en cada paso en falso que doy con dirección a ti, destino, directo a tu corazón. O a tus labios. Un año que se hace corto y una indeseada Navidad que se aferra a cada grado centígrado que desciende el termómetro. Un encontronazo en cada esquina, las piernas tiemblan, los sentidos se nublan y tú de pie, sonríes. Creo haber perdido el tren a tus brazos, quizá sea la única razón por la que me aferro al pasado, al igual que al clavo.

1 comentario:

  1. Es dificil, pero tenemos que mirar hacia delante. Si existe algo, quedará y siempre se podrá recuperar, mejorando lo malo, o lo que se hizo mal...un beso desde Murcia...Vale la pena vivir con la persona a la que quieres...pero morir no merece la pena...

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