Hay momentos en los que piensas que solo necesitas un empujoncito, muy pequeñito para decir lo que sientes, pues bien, aquí está el empujoncito, pero más bien este ha sido mi gran salto al vacío, sin red, sin nada que me sujete ni nadie que te diga eso de, "¡tranquila chica, todo saldrá bien!". Que hoy, quieras o no, estás sola, sin nadie a quien poder abrazar ni contarle todo lo que te pasa, lo que ronda por tu cabeza. Estás en la misma calle oscura, esto no es un asalto al mundo en un jodido invierno sin fin, es tu resaca sentimental. Un 2012 en el que solo esperas ser feliz, y encontrar un poquito de amor en cada esquina, pero hoy sientes el corazón por los suelos o al menos yo estoy por los suelos. Que igual me falta el valor, que le sobra a sus noches o quizá sea la falta de cojones a decir lo que siento; la falta de mimos, oír su voz o ver su sonrisa; decirle que está igual de guapo que siempre y que tus piernas tiemblen con solo un precipitado guiño que te sabe a poco. Ser fría e incluso calculadora y perfeccionista no te sirve de nada cuando su perfume llega a ti y todo se desmorona con la primera tontería que hace. Todo tu mundo se hunde, y no importa que contigo duela, con el próximo igual duele más. Seguiré cogiendo un autobús a las 4.25 esperando que algún día suene el teléfono y me digas que me quieres, que te quedas conmigo, y que tú serás lo único que rellene el vacio que he sentido todos estos meses sin ti, sin tu bonita sonrisa. Esperaré un 13 de febrero y un nunca nadie para saborear un trocito de rock and roll y endulzar un 14 de febrero. Conseguir olvidarme de todas las estupideces que aquí dejo escritas a las 2 de la mañana en plenar e s a c a s e n t i m e n t a l.
Un 13 de Febrero... a demasiadas cosas me recuerda esa fecha.
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